Mi vieja probó de todo para el dolor de muñeca. Lo único que la ayudó no se conseguía en Argentina. Así que lo traje.
Después de años de verla despertarse a la madrugada con la mano dormida, me puse a investigar en serio por qué le pasaba — y encontré algo que ningún tratamiento que probamos estaba mirando.
Todo empezó con Graciela. Tenía las manos cansadas de toda una vida de trabajo y desde hacía un tiempo se despertaba dos o tres veces por noche con la mano dormida, ardiendo, como si no fuera suya.
Probamos lo que prueba todo el mundo. La férula que le dieron en la guardia. Antiinflamatorios cuando ya no aguantaba. Una infiltración que la alivió unas semanas y después volvió todo. Cada cosa parecía la solución y ninguna duraba. Lo peor no era el dolor: era la palabra que empezaba a aparecer en cada consulta. Operación.
A ella le aterraba. Y yo, viéndola, me hice una pregunta simple que nadie nos había respondido bien: si la férula, las pastillas y hasta la cirugía existen hace décadas, ¿por qué seguía igual?
Lo que nadie nos había explicado
El problema no es solo la muñeca. Es la circulación al nervio.
Cuando el tejido de adentro de la muñeca se hincha, aprieta el nervio mediano y le corta el riego. Sin buena circulación, el nervio empieza a "avisar" con hormigueo, ardor y entumecimiento. Por eso de noche, con la muñeca doblada, es cuando más se siente.
Por qué la férula y las pastillas nunca alcanzaban.
La férula inmoviliza para que descanses el nervio. La pastilla tapa el dolor un rato. La infiltración desinflama por unas semanas. Ninguna está pensada para devolverle circulación a la zona. Por eso se probaba todo y se terminaba en el mismo lugar. No era que ella hacía algo mal: era que faltaba una pieza.
La pieza que faltaba se usa hace años en kinesiología: la luz roja.
Se llama fotobiomodulación. Es la misma terapia de luz que usan kinesiólogos y clínicas de recuperación deportiva. La luz de ciertas longitudes de onda penetra bajo la piel, la absorben las células y eso favorece la circulación y ayuda a aliviar las molestias en la zona. Lo que antes era ir a un consultorio, hoy entra en una muñequera que usás en casa.
Por qué 660nm + 850nm trabajando juntas.
Son dos longitudes de onda que se complementan: la roja de 660nm actúa más en la superficie, y la infrarroja de 850nm llega más profundo, hasta la zona del túnel carpiano. Juntas favorecen la circulación y acompañan la recuperación del tejido. No es una lamparita: es luz de grado terapéutico, medida.
Resultados respaldados por estudios. Sin promesas exageradas.
- Estudios clínicos sobre fotobiomodulación observaron mejoras en dolor, fuerza de agarre y función en personas con síndrome del túnel carpiano.
- Los protocolos estudiados suelen utilizar sesiones de 15 minutos, varias veces por semana durante 3 a 6 semanas. La constancia es un factor importante.
- La terapia de luz roja no ofrece resultados inmediatos. Está pensada para acompañar un proceso de bienestar de forma progresiva.
REKOVA es un producto de bienestar diseñado para favorecer la circulación local y ayudar a aliviar molestias. No reemplaza el diagnóstico ni el tratamiento indicado por un profesional de la salud.
La muñequera que terminé trayendo a Argentina se llama REKOVA
Cómo es por dentro
Solo luz. Lo que de verdad hace el trabajo.
Sin chiches que suben el precio: luz roja e infrarroja de grado terapéutico, simple de usar.
15 minutos, sentada, como parte de tu día
No hay que acostarse ni armar nada. Te la ponés con el velcro y la usás 15 minutos mientras hacés algo que ya hacés.
Mi vieja la usa después de cenar, en el sillón, mirando las noticias. Un dev la apoya en el escritorio en la última hora de laburo. Una abuela, con el mate de la mañana. Es una sesión corta, todos los días — así es como la luz roja se estudió y así es como rinde. La constancia hace la diferencia, no la duración.
Lo que vas notando (en este orden)
Primero, el hormigueo afloja. La sensación de ardor y de manos "medio dormidas" empieza a calmarse de a poco.
Después, las noches. Para mucha gente, dejar de despertarse con la mano dormida es lo primero que se nota — y lo que más alivia.
Más adelante, lo cotidiano. Abrir un frasco, sostener el mate, tipear sin pensar en la muñeca. Las cosas chicas que habías dejado de hacer.
Un día, te olvidás. Pasás una tarde entera sin acordarte de tu muñeca. Y ahí te das cuenta de cuánto te condicionaba.
Lo que dicen quienes ya la usan
"Me despertaba a la madrugada con la mano dormida y ya había probado de todo. La uso 15 minutos después de cenar y volví a dormir de corrido. Es facilísima."
"Me la regaló mi hija. Las molestias de la mañana bajaron bastante y puedo volver a la cocina sin tanta queja. Comodísima de usar."
Antes de que preguntes
¿Esto realmente funciona o es humo?
¿No es lo mismo que una almohadilla térmica?
¿En cuánto tiempo lo voy a notar?
¿Tiene contraindicaciones?
Probala 60 días. El riesgo es nuestro.
Usala 15 minutos por día. Si en 60 días no sentís la diferencia, te devolvemos cada peso. La mayoría la nota mucho antes.
Si llegaste hasta acá, ya sabés que el dolor de muñeca no se arregla solo tapándolo. Espero que a vos (o a quien quieras ayudar) le haga lo que le hizo a Graciela: devolverle un poco las manos.
— Juan, fundador de REKOVA